Ansiedad y depresión, ¿cómo combatirlas?

Ansiedad y depresión

La ansiedad y depresión son dos trastornos emocionales muy complejos a la vez que muy comunes. Implican también trastornos cognitivos y conductuales. Aunque ambos trastornos son distintos, presentan ciertas similitudes que pueden ocasionar confusión al intentar distinguirlos. Por ello, en primer lugar vamos a describir sus diferencias, y posteriormente vamos a pasar a la descripción de sus aspectos comunes.

Aspectos diferenciales entre ansiedad y depresión

-Características de la Ansiedad: en la ansiedad el sentimiento que más se acentúa es la preocupación derivada del miedo, y de la falsa certeza de que algo malo va a ocurrir. La persona que padece este tipo de trastorno se caracteriza también por su eterna preocupación por todo, y lo que es peor, durante todo el tiempo, desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta por la noche. Es incapaz de pensar en la familia, en la salud, en la economía, etc. Todo ese pensamiento rumiante lleva a la persona a padecer miedos que son irreales, y que sólo están en su mente.

Esa preocupación constante, lleva irremediablemente a la persona a caer en un estado permanente de vigilancia. Se vuelve entonces personas impacientes, desconfiadas, quejosas, y con una actitud defensiva. Llegan a creer que deben estar siempre en alerta para prevenir y evitar los inminentes “peligros”.

Las personas que sufren ansiedad no pueden relajarse nunca, y por tanto son incapaces de llegar a disfrutar de su vida. Incluso actividades que deberían ser placenteras como ir al cine, salir a comer, o ir a una fiesta se convierte en un incordio, ya que son para ellos acontecimientos que les generan un gran nivel de estrés.

Sus miedos siempre son irreales, y son fabricados por su mente. Si no se trata, es un trastorno que puede llegar a cronificarse, entrando en una fase de agotamiento, que no es otra cosa que la aparición de un estado depresivo, consecuencia de la frustración constante que se siente ante la imposibilidad de controlarlo todo, produciendo un cansancio físico y mental evidente.

Resumen características definitorias de la Ansiedad:

  • Sistema de alerta activado continuamente.
  • Creencia de posibles peligros o amenazas.
  • Pensamientos catastrofistas.
  • Tensión.
  • Niveles de estrés elevados.
  • Activación del estado de alerta ante cualquier estímulo (sea peligroso o no).

-Características de la Depresión: este trastorno tiene como característica principal el elevado padecimiento de emociones tales como  la tristeza, la culpa, y la vergüenza. Quien padece depresión entra en un estado de profunda tristeza. También llegan a surtirse culpables y con vergüenza por todo lo que están sufriendo.

Llegan a creer que son los culpables de su estado. Que son débiles, o que han llegado a ese punto por sus malas decisiones. Son creencias que sólo hacen que aumente la tristeza. También se convencen que son una carga para los demás, y que son patéticos, y la vergüenza aparece para agravar aún más su estado. Son pensamientos claramente autodestructivos, que les impide avanzar, ni contemplar posibles soluciones.

El estado emocional tan alterado impide a la persona que padece este trastorno a pensar con claridad, y a tener una actitud positiva. Por ese motivo debe de ser tratado ya que la gravedad de esos pensamientos irá aumentado con el tiempo.

Resumen características definitorias de la Depresión:

  • Tristeza y dificultad para sentir placer.
  • Pérdida del sentido de la existencia.
  • Sentimiento de culpa.
  • Baja Autoestima
  • Vergüenza.
  • Disminución de la actividad física y social.
  • Sentimientos de pérdida.

Síntomas comunes entre ansiedad y depresión

Existen síntomas comunes entre la ansiedad y depresión. Decir que el 70 % de las personas que sufren de depresión desarrollan un cuadro de ansiedad, y viceversa, el 90% de las personas que sufren de ansiedad, si ésta se prolonga en el tiempo, llegan a desarrollar un estado depresivo. Sumando todos estos datos, podemos decir que el diagnostico de ambos trastornos se puede ver seriamente alterado, siendo muy difícil acertar con la psicopatología exacta que padece el paciente.

Rasgos comunes entre ansiedad y depresión

Tenemos que entender la ansiedad y depresión como dos trastornos mentales que nos incapacitan para las actividades diarias, nos alteran nuestros hábitos, y afectan a nuestras relaciones en general, ya sea éstas laborales, sociales o sentimentales.

Cuando sufrimos largos periodos bajo un estrés demoledor o situaciones adversas podemos llegar a sufrir ansiedad y depresión, y padecer los siguientes síntomas comunes entre ambos trastornos.

Entre los síntomas comunes de la ansiedad y depresión, encontramos:

  • Preocupación excesiva.
  • Irrtabilidad.
  • Concentración baja.
  • Insomnio.
  • Fatiga.
  • Agitación psicomotora.
  • Llanto.
  • Sentimientos de inferioridad.
  • Culpa
  • Baja autoestima.

¿Cómo combatir la ansiedad?

1-.Acepta tu ansiedad y todo lo que estás sufriendo.

La ansiedad patológica es altamente dañina, y debemos superarla. Para ello no tenemos que negarla ni rechazarla. Para poder afrontarla debemos aceptar que la estamos padeciendo, y que sólo nos queda un camino: afrontarla.

La mente de la persona que padece ansiedad está llena de preocupaciones, y éstas están producidas por el miedo. Un miedo irracional que sólo existe en nuestra mente, y que no procede de nada que sea real. Por tanto no debemos agobiarnos, simplemente debemos ponernos manos a la obra para poder recuperarnos lo antes posible.

2-. No corras. Tienes que ir paso a paso.

Las personas que padecen ansiedad tienen un proceder diario acelerado. Todas las tareas y actividades que realizan en este estado de un modo frenético, sin disfrutar del proceso. Por eso debes aprender a relajarte, y tomar tu tiempo para experimentar todo lo que haces.

Todo lo que sea hacer las cosas rápidas y sin profundizar en lo que hacemos hará que nuestros niveles de ansiedad se eleven. Por ese motivo debemos volver a disfrutar de lo que hacemos, y entender que todo tiene su tiempo. No podemos hacer todo, ni a la vez. Por ese motivo, no te exijas más de lo que puede abarcar. Tienes que deprenderte del reloj. Tómate tu tiempo.

3-. No dejes ninguna tarea para después.

Una de las cosas que más aumenta nuestra ansiedad es saber que nos quedan tareas pendientes. De hecho, no son esas tareas las que nos desgastan o agotan, sino el hecho de recordar mentalmente que debemos hacerlas.

Como hemos citado en el anterior punto, debes aprender a gestionar tu tiempo. Si tomas tu tiempo para cada cosa, podrás ser más eficaz y a la vez bajar tus niveles de ansiedad. Por ese motivo debes hacer las tareas cuando tocan y tomarte el tiempo que requieran. Sin prisas ni agobios.

No permitas que las tareas que debes realizar se acumulen, ya que si las dejas para el último momento, sólo estarás contribuyendo a que aumente tu nivel de ansiedad. Aprender a organizar tu día a día te permitirá eliminar una gran fuente de malestar.

4-. Ten tiempo para ti y tus necesidades.

Debemos aprender a relajarnos y a pensar en nosotros mismos. Si no nos cuidamos, nadie lo hará por nosotros. Por ese motivo, debemos tomarnos un tiempo para nosotros, y hacer aquello que más nos gusta. Este simple acto nos ayudará a reducir nuestros niveles de ansiedad.

Aunque es importante ser activos y hacer cosas, también lo es saber desconectar. Así que descansar, desconecta y tomate tu tiempo sin sentirte culpable, te ayudará a mejorar tu salud mental y emocional.

5-. Elimina aquellos pensamientos negativos.

La mente nos juega a menudo malas pasadas, más aun si está alterada como es en el caso de las personas que sufren de ansiedad. Sus pensamientos irán dirigidos a estar en alerta y estar preocupados contantemente. Esto produce un gran agostamiento mental. Por ese motivo hay que aprender a reconducir esos pensamientos catastrofistas incitados por el miedo.

Debemos cuestionar nuestros miedos, y por ende, nuestros pensamientos. De ese modo podremos aprender a rechazar todas esas ideas que nos llevan a angustiarnos por todo. Tenemos que reflexionar acerca si nuestras preocupaciones se basan al algo real o imaginario.

6-. Busca otras perspectivas.

La ansiedad, en gran medida, está provocada por el significado que le damos a determinadas situaciones. Por ese motivo, debemos aprender a mirar las cosas desde diferentes perspectivas. De ese modo podemos cambiar nuestro modo de pensar y actuar.

Alejándonos de una única manera de pensar podemos contemplar más soluciones. Es importante que sepamos distanciarnos y ver las cosas desde una cierta lejanía. Con ello podremos contemplar que existen muchas y diversas soluciones al mismo problema.

7-. Céntrate en el ahora.

Las personas que sufren de ansiedad siempre están viajando del pasado al futuro, sin detenerse en el aquí, ni en el ahora. La preocupación por un pasado que no podemos cambiar, y por un futuro que no podemos controlar, hace que nuestros niveles de ansiedad aumenten.

Es importante centrarse en el aquí y en el ahora, y disfrutarlo. Todas esas preocupaciones patológicas se reducirían. Es importante que disfrutemos de lo único real que tenemos y que podemos manejar: el presente.

8-. No reprimas tus emociones.

No debemos reprimir nuestras emociones ni todo lo que estamos sufriendo en nuestro interior. Debemos encontrar el método que nos ayude a expresar todo lo que estamos experimentando.

Es aquí donde la ayuda profesional es necesaria, ya que nos ayuda a encontrar vías para sacar todo aquello que nos atormenta en nuestro interior. Al verbalizar nuestras emociones, podremos sanarlas.

9-. Haz actividades físicas.

Uno de los mejores métodos para reducir nuestros niveles de estrés es realizar ejercicio físico. Esas actividades nos ayudarán a mejorar nuestro rendimiento cognitivo, y sobretodo ver las cosas desde otras perspectivas.

Toda actividad física ayuda a mejorar el funcionamiento cerebral, y eso también repercute en nuestro estado de ánimo, así como en el enfoque que le damos a nuestros pensamientos y preocupaciones.

10-. Aprender a relajarse.

Debemos buscar estrategias y técnicas que nos ayuden a relajarnos. Por ejemplo, podemos realizar yoga, Taichí, o simplemente utilizar métodos de respiración que nos ayuden a concentrarnos y relajarnos.

Todas estas técnicas ayudan a bajar y eliminar nuestros niveles de estrés. Cuando respiramos lenta y profundamente, todas nuestras funciones corporales se relajan, incluyendo el latido cardíaco, acompasándose y facilitando la relajación.

¿Cómo combatir la depresión?

1-. Actívate.

No caigas en la trampa de quedarte en cama o en casa. Sabemos que la depresión nos roba la energía y las ganas de hacer actividades, pero por eso mismo tenemos que luchar con esa necesidad, y activarnos. Al realizar actividades hará que nos sintamos mejor, y aunque al principio nos cueste horrores, al obligarnos a levantarnos de la cama, al final lo convertiremos en un hábito placentero.

2-. Relaciónate.

Cuando una persona sufre de depresión no tiene ánimos para relacionarse con los demás. Necesita calma y soledad. Pero eso mismo es lo que debemos evitar. No te encierres en ti mismo y relaciónate. Te ayudará a salir de ese pozo en el cual estás sumergido. Pide ayuda y apoyo, y explícales a tus seres más queridos como pueden ayudarte. Las relaciones te harán despejar la mente y mejorar tu estado de ánimo.

3-. Sigue unos horarios fijos.

Los horarios son erráticos cuando se sufre depresión. Se duerme a cualquier hora del día. Lo mismo ocurre con la alimentación, con los hábitos de higiene, etc. Es importante mantener un horario fijo para cada cosa. Tener una rutina te facilitará estar conectado con tu día a día y tus necesidades vitales. Duerme sólo unas horas fijas, aunque al principio requieras más. Come a sus horas, y mantén una buena higiene personal. Mantener dicha rutina hará que aumente tu estado de ánimo y tu autoestima.

4-. Disfruta de momento al aire libre.

Tanto si se sufre depresión como no, todos debemos salir a la calle durante al menos 30 días. Tomar el sol y respirar un poco de aire libre nos ayuda a despejar la mente y aumentar nuestro estado de ánimo. Es importante que hagas una rutina y te reserves un rato cada día para ello. ¡Vuelve a disfrutar de esas pequeñas cosas que hacen grande a la vida!

5-. Realiza actividades que te gusten.

¿Tocas la guitarra? ¿Te gustaría aprender? ¿Pintas? ¿Haces deporte? Pregúntate lo que te gustaría hacer y ponte a ello. Hacer actividades nuevas y placenteras mejora nuestro bienestar emocional y psicológico. El aprendizaje de actividades que nos gustan y nos apasionan hará que nos obliguemos a levantarnos y salir a realizarlas. No lo dudes, y hazlo.

6-. Escucha música.

Está más que demostrado el efecto que tiene la música en nuestras emociones y nuestro estado de ánimo. Por ese motivo elige música que te llegue a motivar y escúchala. Ese tipo de música te ayudará a recargar fuerzas para superar tu día a día. Deja que la música te acompañe en tu recuperación.

7-. Toma la decisión de superar la depresión.

Realiza un compromiso contigo mismo. Estás sufriendo una grave psicopatología. Sabes que hay soluciones y métodos para afrontarlos. No tienes porque sufrirla eternamente. Está en tu mano salir de ese pozo. ¿Cómo? Lo primero es aceptar que te pasa. El segundo paso, comprometiéndose con uno mismo y decidiendo afrontar la depresión. Y por último ponerte a ello, pidiendo ayuda, y utilizando todos los métodos posibles.

Conclusiones (ansiedad y depresión)

Todos somos susceptibles de padecer ansiedad y depresión. Nadie está a salvo de ello. Por ese motivo hay que entender que ambos son trastornos mentales graves que deben ser tratados correctamente. En algunos casos quizás requiera medicación. Son los casos más extremos y graves, pero lo que siempre debe predominar es la actitud de la persona que padece ansiedad y depresión, el apoyo social y familiar, y de psicoterapia. No existen atajos para superar ambos trastornos. Así que si los padeces, acéptalo y afróntalo con todas las herramientas que puedas. No hay más secretos. ¡Ánimos!

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

 

 

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Daniel Molina

Psicólogo experto en psicología clínica y forense, y especialista en Gestión Emocional. Me siento muy afortunado haciendo lo que realmente me gusta.

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