Sentirse culpable

Sentirse culpable como trampa emocional

Sentirse culpable es en un principio un mecanismo sano, asociado a la autocrítica, y que nos sirve para mejorar. Es inevitable que a menudo podamos actuar de forma que hagamos daño a otra persona. En estos casos, sentirnos culpables responde a la necesidad de reparar un daño que hemos producido a alguien. Pero que decir que existen casos en que sentirse culpable va más allá de lo razonable, y es entonces cuando aparece la culpa de carácter patológico.

Podríamos definir el sentimiento de culpa como una llamada a nuestra consciencia y a nuestras normas morales. Aparece cuando hemos trasgredido algunos de nuestros valores y principios. Es un sentimiento que nace de nuestra educación, y nuestra visión social del mundo que nos rodea. Como seres sociales nos debemos a una conciencia moral común que debemos respetar, y cuando las pasamos por alto, sentirnos culpable hace que volvamos a replantearnos nuestra conducta, y encauzarlas dentro de nuestros principios morales.

Nadie es capaz de poder definir si una conducta es buena o mala de por sí. Sólo dependerá si ese comportamiento tiene consecuencias negativas tanto para quien lo aplica, como para terceros. Cuando nos hacemos daño o hacemos daño a los demás, nuestro sentimiento de culpa de activa. Por tanto, sentirse culpable nos ayuda a no repetir conductas dañinas.

Diferencias entre culpa normal y patológica

No fácil discernir entre culpabilidad normal y patológica. Quizás la primera pista la encontramos en el hecho de que sentirse siempre culpable, afectándonos en todos los ámbitos de nuestra vida. Es decir, en nuestro modo de actuar, de relacionarnos, etc. Es entonces donde podemos hablar de un sentimiento de culpa patológico.

Existen ciertos trastornos psicológicos en los cuales es normal sentirse culpable. Uno de los más comunes es la depresión. Cuando nuestro estado de ánimo se ve mermado y dañado, es normal que la persona llegue a recriminarse como se siente, como actúa, y cómo afronta su enfermedad. De hecho, esa persona se sentirá culpable por el hecho de estar deprimida, como si fuera algo que se pueda elegir.

Sentirse culpable es un síntoma perteneciente a otros trastornos como, por ejemplo, en el trastorno obsesivo-compulsivo, en las fobias, y en las adicciones. La culpa en estos casos, está presente como parte de la problemática que arrastran dichos trastornos. Es una culpa patológica, ya que está destinada al castigo emocional de la propia persona contra sí misma. Y con ese sentimiento de culpa estos trastornos se agravan.

Detectar el sentimiento de culpa

A menudo, el hecho de sentirse culpable, se presenta de un modo distorsionado y difícil de detectar. En estos casos no la culpa no se basa en remordimientos después de no haber actuado incorrectamente, sino que se trataría de un sentimiento de culpa patológico.

El proceso de sentirse culpable de modo patológico surge del siguiente modo:

Una persona es víctima de un suceso negativo, un abuso, o de una experiencia dolorosa. El impacto emocional que se produce en la persona es extremadamente alto. Ese suceso crea un sentimiento traumático en la persona. Y es entones, cuando a pesar de ser una víctima, se crea un sentimiento de culpa frente a la situación vivida. La persona llega a responsabilizarse por lo ocurrido.

Existen también casos de culpa patológica en la que la persona se siente culpable, por el simple hecho de imaginar hacer un daño a otra persona, aunque ese hecho jamás haya ocurrido. Pero como está en su mente, la persona empieza a angustiarse y sentirse culpable.

La duda y la inseguridad

La culpa nunca aparece sola. Puede presentarse por miles de motivos. A veces es un sentimiento tan intenso que nos tortura, nos angustia, y no nos deja vivir en paz. Es un sentimiento que siempre va a acompañado de la duda y de la inseguridad.

Sentirse culpable favorece la duda para tomar las decisiones adecuadas, y la inseguridad nos impide no hacer nada a causa del miedo. Este hecho nos merma nuestro estado de ánimo, sumergiéndonos en una tristeza que nos paraliza, y haciendo que vivíamos en lo que hubiera sucedido, en vez de reparar aquello que nos atormenta.

Cuando utilizan nuestra culpa para manipularnos

Hay personas con una capacidad alta de sentirse culpable. Ya sea por su misma personalidad, como por el padecimiento de algún trastorno psicológico de base. Esa gran sensibilidad puede ser aprovechada por ciertas personas para someterlas.

Una víctima a la que le hacen sentirse culpable constantemente, estará siempre pidiendo perdón. Ese estado de sumisión es la base para que un depredador emocional logre manipularla para conseguir aquello que quiere de ella.

Quien se convierte en una víctima de un manipulador emocional, sentirá que no es capaz de hacer nada bien. Su autoestima se verá seriamente afectada, y de ese modo la persona depredadora logará de su víctima todo lo que quiera.

El depredador emocional hará creer a su víctima que ésta es la culpable de todo. Le irá reprochando poco a poco todo lo malo que ocurra. De ese modo logrará anularla, ya que ello anula toda autoestima. La víctima se sentirá siempre mal y en deuda con su agresor, y de ese modo accederá a todos los deseos de este.

Es un violencia psicológica y emocional tan grande y tan poderosa, que la víctima sólo podrá salir de esa situación con toda la ayuda posible. Necesitará la ayuda y el apoyo de sus seres queridos, y ayuda profesional para tratar todo el daño emocional que ha sufrido. Por ello debemos estará atento a las señales para no caer y para evitar que alguien querido caiga en las garras de un depredador emocional.

Cómo dejar de sentirse culpable

Debemos aprender a relativizar y no culpabilizarse por todo. Todo lo malo que ocurre y nos ocurre no tiene como causa nosotros mismos. Ocurren sucesos negativos sin que tengamos ningún control sobre ellos. Hay que aprender de nuevo a estudiar las situaciones, y de qué forma podemos mejorar nuestro bienestar emocional.

Aunque a veces podamos dañar a los demás, o dañarnos a nosotros mismos, es inútil quedarnos en eso, y revivir una y otra vez eses suceso. No podemos perder nuestro tiempo en ello, tenemos que subsanar en la medida de lo posible nuestros errores, y mejorar con todo lo que habremos aprendido.

Si no logramos salir del circulo vicioso de la autoinculpación, debemos tomar la decisión de pedir ayuda profesional, ya que es un comportamiento altamente dañino y autodestructivo.  Tenemos que volver a afrontar la vida con una actitud más positiva y constructiva. Es decir, con cada error debemos aprender, responsabilizarnos de ello, y buscar soluciones, en vez que quedarnos atascados en el problema.

Aléjate de las personas dañinas que sólo aportan dolor y sufrimiento. Son personas que agravaran tu sentimiento de culpabilidad, y se aprovecharan de ello. Quien te quiere de verdad no te castigará ni te reprochará nada. Así que toma la decisión de estar al lado de personas que sumen, te aporten positividad, y te ayuden a sentirte bien contigo mismo.

Dejar de sentirse culpable por todo puede ser sencillo si sabemos cómo podemos lograrlo. Si somos capaces de analizar lo que nos ocurre, podremos detectar los problemas, y cómo podemos tratarlos. De ese modo podemos reconducir las situaciones adversas y dañinas. No se trata de fustigarse por nuestros errores, sino de buscar soluciones, y construir alternativas que nos permitan seguir avanzando.

Daniel Molina, Psicólogo Emocional Online

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Daniel Molina

Psicólogo experto en psicología clínica y forense, y especialista en Gestión Emocional. Me siento muy afortunado haciendo lo que realmente me gusta.

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